jueves, 15 de marzo de 2007

La Science des rêves - Michel Gondry


¿Por qué ha prescindido Michel Gondry del enorme talento de Charlie Kaufman...? Esta es la pregunta que me rondaba la mente al terminar de ver La Sciende des Rêves (La Ciencia del Sueño), una película muy por debajo del alto nivel alcanzado por Eternal Sunshine of the Spotless Mind (Olvídate de Mí). La Ciencia del Sueño resulta una película descompensada entre la desbordante imaginación visual que derrocha Gondry y la ligereza del guión que no pasa de ser una amable comedia romántica, esto da como resultado que en algunos momentos llegue incluso a aburrir tanto alarde de imaginación.

Gondry se sirve de los sueños para recrear un mundo onírico que se irá entretejiendo cada vez más con la realidad a medida que se va desarrollando la historia entre sus dos protagonistas: Stéphane y Stéphanie, intrepretados por Gael García Bernal y Charlotte Gainsbourg. La actuación del mexicano es muy acertada, aunque al principio me cuesta no recordar al Jim Carrey de Eternal Sunshine...pero se va haciendo con el personaje a medida que pasa la película, algo menos acertada me pareció la actuación de Charlotte Gainsbourg, que, aunque bastante natural y cercana, en ocasiones resulta demasiado distante para el personaje.

Y sobre el aspecto visual de la película, que es su punto fuerte, cabe destacar que Gondry ha realizado su recreación onírica de manera analógica, es decir, que todo lo que vemos en la película es real, no hay engaños ni abuso del ordenador, todo se basa en maquetas, figuras de papel, cartón....lo que le permite crear un colchón sensorial basado en la idea de que todo lo que ves lo puedes tocar.

En definitiva, Gondry no consigue igualar Eternal Sunshine of the Spotless Mind, el peor error de La Ciencia del Sueño es su intento de continuidad con su predecesora, ya que sale claramente perdiendo, la historia de Joel y Clementine siempre será más redonda y emotiva que la de Stéphane y Stéphanie. Eso sí, éste resulta uno de esos extraños caso en los que, aunque la película no ha llegado a convencerte, recomiendas ir a verla, aunque sólo sea por deleitarse un rato la vista y los sentidos.


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lunes, 29 de enero de 2007

La Vida de los Otros (2006) Florian Henckel-Donnersmarck


Tal y como están los precios del cine, es de agradecer que programas como el Séptimo Vicio de Radio 3 promuevan la asitencia a pre-estrenos de manera gratuita mediante una invitación. Y, conseguida la invitación, este viernes acudí al pre-estreno de Das Leben der Anderen (La Vida de los Otros), ópera prima del alemán Florian Henckel-Donnersmarck, la cual se presenta en nuestro paíscon el aval de haber sido elegida como Mejor Película Europea de 2006, dejando con un palmo de narices a Pedro Almodóvar y su Volver, además, ha cosechado multitud de galardones y ha conseguido la nominación como mejor pelicula de habla no inglesa a los Oscars.

Y haciendo una comparación (quizá algo maliciosa) entre ambas, es posible que La Vida de los Otros no tenga un acabado tan perfecto cómo Volver, en esto Almodovar es indudablemente un genio, pero a cambio de este pequeño defecto técnico, y tratando un tema tan espinoso como el que a priori trata, destila sencillez, naturalidad y un corazón inmenso, tan inmenso como su gigante director, el cual nos narra la historia de un despiadado agente de la Policía Secreta de la ex-RDA (Stasi), Gerd Wiesler (maravillosamente interpretado por Ulrich Mühe), quien ve como poco a poco, su lealtada al "Partido" se va minando en favor de la pareja a la que vigila, el escritor Georg Dreyman (Sebastian Koch) y su novia, la actriz Christina-Maria Sieland (Martina Gedeck), quienes, sin saberlo, plantaran la semilla de la duda en el agente, que irá perdiendo poco a poco su fe en un regimén moribundo (no olvidemos que la historia se situa en 1984, cuatro años antes de la caida del muro).

El trabajo de los actores es magnífico, destacando sobre todo sobre todo a los tres protagonistas, que sin ningún artificio ni alarde innecesario (aprende, Penélope) consiguen llegar al espectador mediante una intrerpretación sincera y emocionante mientras van transformando una cruda trama política en una emotiva historia acerca de la condición humana y los valores que nos mueven. A todo esto también hay que sumarle la exquisita sutileza del director, que sin profundizar más de lo necesario en los cambios que van sufriendo los protagonistas a lo largo de la cinta, los refleja a la perfección, lo cual es de agradecer, ya que a veces uno se siente algo imbécil cuando se lo dan todo masticado en una película.


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miércoles, 24 de enero de 2007

Time (2006) Kim Ki-duk


Atención: contiene spoilers

Si en 2004, mi película favorita fué Bin-Jip (Hierro 3), y en 2005 la elegida fue Hwal (El Arco), en este pasado 2006 el surcoreano Kim Ki-duk no ha conseguido llenarme tanto cómo con sus anteriores entregas, entre otros motivos porque a la semana siguiente vi la devastadora Babel... No quiero decir con esto que Shi gan (Time) no me haya gustado, todo lo contrario, me encantó, pero al ser una película menos mágica y ensoñadora que las anteriores, su digestión resulta mas complicada, además existen muchos más personajes y diálogo entre ellos, lo que te obliga a reflexionar más sobre lo visto.


Kim Ki-duk nos muestra en Time el lado más oscuro del amor y las relaciones personales, y realmente se esmera en hacerlo desde sus aristas más sombrias como los celos desmedidos, la busqueda de la perfección y la obsesión por detener el paso del tiempo, la autodestrucción, la tortura psicológica y la automutilación, reflejada en la cirugía estética a la que se someten los protagonistas. La película se convierte en un circulo que gira de manera continúa y obsesiva: la playa de las esculturas a la que los protagonistas vuelven una y otra vez y que representa lo que fue el momento más feliz de la relación entre ellos. La cafetería que representa el deterioro,contaminación y la violencia del amor, la clínica que es la destrucción y finalmente, la propia película, la cual empieza y acaba con la misma escena, cerrando el círculo.


Cuando salí del cine y me pusé a darle vueltas a lo que había visto, me asaltó la duda de que quizá pecaba de "cultureta"(Dios me libre...) y quería ver más allá de lo que la película mostraba. Pero la verdad es que existen mucho elementos en ella que me hace pensar: el desarrollo circular, la figura del cirujano como una deidad o un juez que modela y sentencia el destino de los protagonistas mediante el cambio facial, la duda final sobre el personaje que es atropellado...y un detalle que no se si me lo imagino yo debido al viejo cliché de "todos los chinos son iguales", pero me da la impresión de que, fisicamente, muchos personajes son muy parecidos entre sí, y tratando la película el tema de la cirugía, quizá Kim Ki-Duk ha querido con esto crear una mayor sensación de confusión.

En pocas palabras, una película nada fácil, pero que va ganando según la vas meditando, y en definitiva, esas son las mejores.

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lunes, 22 de enero de 2007

Marie Antoinette (2006) Sofia Coppola


Me hubiera gustado empezar el año cinematrográfico con mejor pie, pero la primera película que he tenido el (dudoso) placer de ver en éste 2007 me ha gustado muy, pero que muy poquito. Sofia Coppola ha confirmado en su tercer largometraje que, desgraciadamente, su prometedora carrera como directora sigue una trayectoria descendente. Empezó con la prometedora "The Virgin Suicides" (Las Virgenes Suicidas), hasta ahora su film más compacto. "Lost in Translation", aunque no pasa de ser un film "amable" también me gustó, pero siempre me quedará la duda de qué sería de la película si le quitamos al soberbio Bill Murray y el impresionante escenario de Tokyo.

En María Antonieta, a Sofia Coppola le han podido más sus defectos que sus virtudes, los personajes carecen de fuerza y apenas se profundiza en su personalidad, si esos fueron los excesos cometidos por María Antonieta, la verdad, no entiendo por qué esta mujer pasó a la historia por su desenfreno, resulta imposible sentirse identificado con ninguno de ellos, lo que hace muy poco creible el atropellado desenlace, y digo atropellado porque la primera mitad de la cinta no está mal llevada y se sostiene bastante bien, pero en la segunda mitad, cuando uno espera que la película coja fuerza y tome el rumbo dramático que se espera, toda la historia parece metida a presión, como si a la Coppola se le acabara el metraje y quisiera resolverlo todo de la manera más rápida y simple posible, llegando incluso a rozar el ridiculo en algunos momentos, como la estúpida escena del cuadro para escenificar la muerte de su tercer hijo.

Otro de los aspectos más chirriantes de la película, aunque he llegado a plantearme si es a propósito, debido al "americanizado" caracter de la película, es lo poco "franceses" que son los actores, que unas veces parecen un grupo de alta sociedad británica y otras veces resultan más americanos que el tabaco de mascar, claro ejemplo es la primera escena del Rey Luis XV (Rip Torn), al que sólo le falta realizar su aparición ataviado con sombrero de cowboy y escupiendo cual jugador de béisbol.

El único punto fuerte de la película es su belleza visual y una delicada y cuidadísima estética, a la que ya nos tiene acostumbrados la directora, claro que, si en la citada "Lost in Translation", Coppola contó con Tokyo a su favor, aquí tiene como escenario nada más ni nada menos que Versalles. Aunque incluso en este aspecto llega a flojear en algunos momentos pecando de "anuncio de colonia".

Y bueno, para terminar de despacharme a gusto con la película, sólo me queda por reseñar el tema de la banda sonora, otro aspecto caracteristico de Sofia Coppola, que en las anteriores películas jugaba un importante papel realzando determinados momentos, aquí no consigue cuajar en ningún momento, porque a una película de época cuyo guión cabría perfectamente en un paquete de "post-it" (de los pequeños), no le puedes meter atronadoramente por momentos canciones de The Cure, Siouxie and The Banshees, New Order o los Strokes.

Veredicto final: un largo y tedioso videoclip-anuncio "aquéhuelenlascosas" sin ningún tipo de rigor histórico.


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